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Múnich, Alemania

Buntkicktgut! Integración a través del deporte

Buntkicktgut

May 4, 2012

El deporte supera las barreras lingüísticas y culturales

Puede que todavía no compartan una lengua común. Proceden de culturas distintas y, a menudo, en tanto que nuevos inmigrantes, refugiados y solicitantes de asilo han atravesado experiencias vitales difíciles y extremas. Sin embargo, cuando suena el silbato y empieza el partido nada de esto importa.

“El fútbol era lo único que conocían”, comenta Rudiger Heid, cofundador y gestor de proyecto de Buntkicktgut. “Precisamente porque predomina el silencio, el fútbol es un medio donde la comprensión es posible.”

“Buntkicktgut” (cuya traducción libre sería algo así como “fútbol vistoso” o “juego de pies estrambótico”) es el nombre de la liga de fútbol de calle intercultural de Múnich. La fundaron en 1996 dos trabajadores sociales en una casa para refugiados después de empezar a usar el fútbol de calle (la actividad más popular entre los chicos de la casa) como medio para la identificación y la integración. A día de hoy, el programa incluye más de 150 equipos con aproximadamente 1.500 jugadores. Los jugadores son una mezcla de refugiados y jóvenes marginados con una gran variedad de orígenes étnicos. Los participantes se han apuntado al programa a través del colectivo de viviendas de protección oficial, de los centros de día, por recomendación de los trabajadores sociales de la escuela, o simplemente por haberlo oído en la calle. Los participantes tienen entre 8 y 21 años, e incluyen tanto a hombres como a mujeres. La liga se divide en temporada de verano y de invierno, y se organizan hasta cinco partidos entre semana, así como durante el fin de semana, por toda la ciudad. Al año también se disputan dos torneos de copa.

Una de las diferencias principales entre Buntkickgut y otros eventos deportivos es la continuidad de la liga y la frecuencia con la que logran reunir a los distintos equipos. La longevidad de la liga, con jugadores que permanecen a medida que avanzan por grupo de edad es otro elemento clave de su éxito. La liga crea vínculos entre los jóvenes y el personal contratado, y ayuda a socializar a los jugadores gracias al sistema de valores de la liga. Cuando un nuevo equipo empieza, los jugadores experimentados les ayudan a conocer las reglas. Casi siempre los equipos están formados por jugadores de toda la variedad de comunidades culturales.

En comparación con el fútbol clásico, la juventud asocia al fútbol de calle valores como la autonomía, la organización propia y la autodeterminación. La liga alienta a asumir responsabilidades, ya que los equipos deben registrarse y organizarse ellos mismos. Para poder jugar en la liga, el equipo debe contar como mínimo con seis jugadores y un entrenador. Los chicos también se responsabilizan de organizar su vestimenta (camisetas), darle un nombre al equipo y conseguir el apoyo de la comunidad. Los equipos también se comprometen a jugar todo el año y a asistir a todos los partidos programados.

Uno de los objetivos principales del proyecto es la prevención de la violencia. El proyecto se concentra especialmente en la resolución pacífica de conflictos en un contexto intercultural (es decir, los prejuicios racistas y los malentendidos interculturales). A los participantes se les enseñan estrategias pacíficas para la resolución de conflictos, negociación democrática y se les transmite la idea de la participación individual y grupal.

Para reforzar estas ideas, los jugadores pueden inscribirse en el Consejo de la Liga (League Council). El Consejo de la Liga está compuesto democráticamente por representantes de los jóvenes de cada uno de los equipos. El Consejo se involucra cuando jugadores reciben tarjetas rojas por incidentes físicos o verbales, o si los jugadores no cumplen sus obligaciones (limpiar después del partido), o si el equipo sufre modificaciones durante la temporada. El atractivo de esta liga es tan grande que los jugadores se toman muy en serio las sanciones.

Éxito

La liga ofrece a los jugadores reconocimiento y respeto, y refuerza la confianza en sí mismos. La relación con el personal profesional es cercana y amable. Los beneficios se extienden también a los espectadores, ya que el partido suele atraer a una muchedumbre “mixta” que normalmente no se encontraría ni hablaría, pero que en este caso se reúne para animar a su equipo.

En 2000 el proyecto recibió el reconocimiento del Ayuntamiento de Múnich y en 2002 el presidente de Alemania, Johannes Rau, le otorgó el primer premio en la categoría de proyectos de integración con éxito. Las repercusiones positivas de Buntkicktgut han fomentado la idea de extenderlo más allá de Alemania. Por ejemplo, se han lanzado proyectos similares tanto en Suiza y Austria, y se está considerando lanzarlo también en otras ciudades europeas. En 2006 Buntkicktgut se convirtió en una iniciativa global al organizar la Liga de Fútbol de Calle Internacional en Múnich. Más de 56 equipos de todo el mundo participaron en el evento. Había equipos de India, Pakistán, Estados Unidos, Polonia, Brasil, Reino Unido, China, Camerún y demás. El éxito del evento hizo que el equipo de marketing de la Copa del Mundo se comprometiera a convertir el siguiente torneo en un evento incluso mayor y mejor.

Cómo aplicarlo a su caso

  • Los deportes de equipo pueden ser el medio ideal para reunir a grupos diversos de edades distintas, averigüe qué programas están disponibles en sus escuelas o en su comunidad. ¿Existe alguna forma de hacerlos más accesibles a comunidades diversas?
  • ¡No se trata únicamente de los jugadores! Los deportes de equipo también son una forma de reunir a los espectadores: pregunte si los equipos locales pueden jugar en lugares neutrales y anime a la gente de distintos barrios a mirar el partido juntos y animar a su equipo. Tienda puentes dentro del barrio y entre barrios distintos.
  • ¡Celebre el éxito! Los deportes de equipo y otras iniciativas ganadoras que cuenten una buena historia y promuevan valores cívicos son buenos candidatos para el patrocinio y los donativos locales.

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