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Badalona, España

Hacer desfilar a los vecinos

UNESCOCAT

September 22, 2011

Recuadro: Una procesión cultural en el barrio crea un espacio común para buenos vecinos

Photo Credit: Vicente Camposo

La primera vez que una pequeña comunidad sij de Badalona solicitó permiso al Ayuntamiento para celebrar una procesión religiosa por las calles que rodean su templo, les fue denegado.

¿Por qué? Por falta de tiempo para informar y preparar a los vecinos.

Hacía diez años que el templo sij funcionaba en Badalona, pero sus miembros y los líderes sijs seguían siendo extranjeros para la comunidad local. Había muy poca interacción con las personas que vivían en el vecindario. En realidad, los miembros de la asociación de vecinos, muchos de los cuales eran personas mayores originarias de otros puntos de España, se mostraban recelosos de los inmigrantes en general, por no hablar de esa “nueva” minoría religiosa.

La ciudad de Badalona es colindante con Barcelona, y cuenta con una población de 220.000 habitantes. En los últimos años se ha experimentado un incremento de la diversidad en la ciudad, así como un elevado índice de desempleo en los barrios obreros donde hace diez años se asentó la comunidad sij. La mayor parte de los hombres de la comunidad sij son empleados de la construcción que trabajan en la propia ciudad y en la vecina Barcelona; en casi todas las familias, las mujeres se quedan en casa. Ni los hombres ni las mujeres hablan con demasiada fluidez ni el catalán ni el castellano.

Todo ello suena a un típico escenario de nueva inmigración hasta que la atención recae en el templo sij situado en el centro de la comunidad de recién llegados. Construido con una capacidad para 300 personas, el templo no solo era nuevo para el barrio, sino que pronto atrajo a nuevos miembros de las comunidades sijs de Barcelona y cercanías.

Preparar a los vecinos

A finales de 2009, la comunidad sij decidió intentarlo de nuevo. Acudieron a la Concejalía de Ciudadanía y Convivencia de Badalona para solicitar el permiso para celebrar su procesión religiosa. Esta vez el Ayuntamiento estuvo de acuerdo, pero con una condición: tenían que trabajar con la asociación de vecinos para “preparar a los vecinos”.

Aunque el templo y la asociación de vecinos se encontraban en la misma manzana (separados tan solo por un par de puertas), los dos grupos no se habían encontrado nunca. En realidad, cuando los sijs situaron su centro de culto en aquella calle, la policía llamó a la asociación para recabar información, con lo que la comunidad local todavía se mostró más recelosa respecto a los recién llegados. Con el tiempo, sin conflictos pero sin relación, la desconfianza dio paso a la indiferencia.

Para superar esta falta de comunicación, el Ayuntamiento decidió iniciar un proceso formal de mediación para construir un puente entre ambas comunidades. Se pidió a UNESCOCAT (el Centro UNESCO en Cataluña), una entidad local dedicada a promover la diversidad, que interviniera, dado que ya había establecido una relación con la comunidad sij como parte de su trabajo con el diálogo interreligioso.

El objetivo era evidente: crear una relación de confianza mutua y obtener el apoyo de los dirigentes de la asociación de vecinos en lo referente a la procesión.

 

 

 

 

 

Photo Credit: Vicente Camposo

La mediación allana el camino

 

 

 

 

 

El proceso de mediación empezó con algunas ventajas importantes. La relación entre UNESCOCAT y los líderes de la comunidad sij ya había generado entre los sijs confianza en el proceso de diálogo; la implicación del Ayuntamiento de Badalona legitimaba el proceso; y jamás había surgido ningún conflicto entre los dos grupos.

La primera fase empezó con una serie de reuniones destinadas a iniciar las conversaciones. Los representantes de UNESCOCAT y la Concejalía de Ciudadanía y Convivencia se sentaron con los dirigentes sijs para aprender sobre su religión y saber por qué la procesión en las calles era culturalmente importante. Más adelante se convocó una asamblea pública en la asociación de vecinos, en la que dirigentes sijs iniciaron un debate sobre el sijismo, y respondieron preguntas sobre diversas cuestiones culturales, incluso de género (que preocupaban a la asociación). El acto fue un éxito e incluso obtuvo la cobertura de una emisora de televisión local.

Y, lo que es más importante, de la intervención surgió una decisión estratégica. La comunidad sij y la asociación de vecinos presentaron una solicitud conjunta al Ayuntamiento de Badalona para obtener el permiso para la procesión. Además, la solicitud era para una procesión callejera y no para un acto religioso, por si acaso el Ayuntamiento tenía que defenderla ante una oposición política o de algunos vecinos. Con esta garantía, se concedió el permiso.

Más adelante, fue importante incluir a la comunidad local en la organización del desfile en sí. Los líderes de la asociación de vecinos fueron invitados a participar, y acompañados por un joven sij durante la procesión. Se redactaron y se distribuyeron folletos informativos para explicar la celebración. La procesión acabó con un acto de agradecimiento formal a los vecinos, así como a los mediadores y políticos, a los que también se pidió que hablaran en público.

Éxito

El desfile fue un gran éxito, que atrajo a sijs de toda Cataluña. Participaron en la procesión unos 1.000 miembros de la comunidad sij, muchos de los cuales llevaban su daga de la fe ceremonial. Aunque la gran cantidad de participantes sorprendió a muchos vecinos, pronto dejaron de lado su recelo gracias a la tradición sij de ofrecer comida a todo el mundo como gesto de bienvenida. También estuvieron presentes muchos políticos y altos cargos del Ayuntamiento, incluso algunos que se habían opuesto a la procesión.

En 2011, la comunidad sij de Badalona celebró otra procesión en el barrio.

Cómo aplicarlo a su caso

  • Los actos culturales constituyen una oportunidad de celebración en el seno de la comunidad y crean espacio para compartir la cultura y los valores propios con los demás.
  • Por muy diversos que sean, los grupos culturales tienen un interés común en la creación de comunidades sólidas y con éxito a través de la comunicación abierta, una voz colectiva y una toma de decisiones compartida.
  • ¡Conozca a su vecino! No espere a que surja un conflicto para iniciar un proceso de mediación en una comunidad.
  • ¿La comunidad en cuestión tiene un líder, un grupo o un funcionario al que puede invitar a su próxima reunión de planificación estratégica?

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