Aprender

Montreal, Canadá

¡Juego justo!

Equitas – Centro Internacional para la Educación en Derechos Humanos

July 5, 2011

Aplicar un enfoque basado en los derechos humanos para enseñar a los niños valores de igualdad y respeto a la diversidad

«¡Todas las niñas con algo verde en la camiseta van a Júpiter!»

«Ahora, ¡todo el que tenga el pelo rizado o lleve gafas va a Saturno!»

Cuando se oyen estas instrucciones, un grupo de veinte niños y niñas de 6 a 8 años de edad corren entre dos conos (uno llamado Júpiter y el otro Saturno), colocados en un campo de juego local a una distancia de unos 20 metros entre sí.

Cuando el juego empieza a decaer y los niños se derrumban en un círculo en la hierba, Monique, la orientadora del campamento, se sienta con ellos e inicia un debate. Les pregunta cosas como:

  • ¿Alguno de vosotros ha estado solo en un planeta durante el juego?
  • ¿Os ha costado mucho saber a qué planeta teníais que ir?
  • ¿Cómo os sentíais si os quedabais atrapados entre los dos planetas?
  • Y, al final, ¿qué habéis hecho cuando os ha pasado eso?

Este juego, «De Saturno a Júpiter», está diseñado para promover el entendimiento de la diversidad ayudando a los niños a darse cuenta de que, aunque todos los miembros de un grupo son diferentes, también tienen muchas cosas en común y, fundamentalmente, son iguales en términos de derechos humanos.

Es una de las múltiples actividades disponibles en ¡Juego justo!, una herramienta educativa desarrollada por Equitas, una ONG canadiense que trabaja por el avance en la democracia, el desarrollo humano, la paz y la justicia social a través de programas basados en los derechos humanos.

Centrados en el futuro

Desarrollado en colaboración con la Ciudad de Montreal, el programa ¡Juego justo! está diseñado para niños y jóvenes de 6 a 12 años de edad y se usa en los campamentos de verano y actividades extraescolares en varias comunidades canadienses. El programa ha desarrollado más de 60 juegos y actividades para promover los valores centrales de los derechos humanos como la cooperación, el respeto, la justicia, la inclusión, el respeto a la diversidad, la responsabilidad y la aceptación.

Los juegos y actividades de ¡Juego justo! sirven como herramienta de intervención temprana, porque ayudan a los niños a desarrollar respuestas positivas y constructivas ante el conflicto. La herramienta también incluye formación específica para consejeros y profesores que acuden a Montreal desde todas partes de Canadá para asistir a una sesión formativa.

Originariamente, Equitas desarrolló la herramienta ¡Juego justo! como parte del programa «Prevención del Racismo y la Discriminación: Preparar a los Niños Canadienses para Participar en una Sociedad Multicultural», realizado por agencias municipales y organizaciones comunitarias implicadas en programas de educación no reglada para niños y jóvenes.

Su enfoque hacia los derechos humanos ha tenido éxito porque enfatiza las coincidencias entre los niños, al tiempo que les enseña a respetar las diferencias. Este enfoque esencialmente igualitario y democrático apela al deseo de justicia, innato de los niños, y les proporciona los valores y las destrezas necesarias para ayudar a construir una sociedad más coherente e igualitaria para el futuro.

Éxito

Según Fréderic Hareau, Director Senior de Programas de Equitas, el programa es eficaz porque atrae a los niños a un nivel adecuado a su edad, al tiempo que les anima a compartir sus sensaciones durante los debates posteriores al juego. «Los niños obtienen una conciencia mucho mayor de la diferencia y las similitudes, y los juegos refuerzan los valores sobre derechos humanos subyacentes, que promueven una sociedad más armoniosa en la que todos son respetados.»

Algunos de los problemas más comunes que se dan entre los niños son los motes, el abuso y el racismo, pero Hareau cree que el cambio es posible. «En un distrito de Montreal en que se puso en práctica el programa,» comenta, «se observó un descenso en las agresiones físicas en la población de entre 6 y 12 años de edad al año de su implantación.» Hareau también menciona que el uso de insultos raciales y el absentismo también son menos comunes entre los niños.

En Toronto, David Hains, supervisor de ocio comunitario en la división de Parques, Bosques y Ocio de la Ciudad, también está convencido de las bondades del programa. Por tanto, se muestra encantado de ver cómo se abre camino en Toronto, donde ya ha llegado a 5.000 niños. El año pasado, el programa se aplicó en 30 campamentos de verano en Toronto; las previsiones para 2009 apuntan a los 100. Y eso no es todo…

«Para el verano de 2010, esperamos tener el programa en funcionamiento en los aproximadamente 130 campamentos de verano de Toronto, además de en algunos programas extraescolares», explica Hains. «Está siendo una forma increíble de enseñar a los niños importantes lecciones vitales y lo mejor es que se hace a través de una serie de juegos que los niños adoran.»

¡Juego justo! se ha llevado con éxito a otras ciudades de Canadá y ahora disfrutan del programa los niños de Vancouver, Toronto, Winnipeg y Fredericton, Moncton y Dieppe en New Brunswick. Los orientadores de los campamentos de todas esas ciudades han confirmado que los juegos de la herramienta ¡Juego justo! ayudan a reforzar la importancia del concepto de respeto entre los niños. Siempre se observa un descenso en los abusos verbales, la violencia y la intimidación y una marcada mejoría en el espíritu de equipo y la participación. En 2008, la herramienta ¡Juego justo! se había usado en más de 200 campamentos y había llegado a aproximadamente 2.000 instructores y más de 40.000 niños.

Contribución de las Naciones Originarias

El programa también cuenta con un número creciente de adeptos entre las Naciones Originarias de Canadá. Ma Mawi, una organización con sede en Winnipeg que trabaja con familias nativas de las Naciones Originarias, comenzó a usar ¡Juego justo! en 2006.

«El programa era fácil de adaptar», comenta Sande MacKinnon, una antigua coordinadora de programas para jóvenes que mantiene su afiliación a Ma Mawi. «Hicimos hincapié en las similitudes entre los valores de los derechos humanos y los de nuestra propia cultura y a los niños les encantó.»

«El programa es increíblemente eficiente,» dice MacKinnon. «Como instructores, no solo enseñamos, sino que nosotros mismos estamos aprendiendo. Los niños tienen muchísimo que decir y necesitan que se les devuelva la voz. Y este programa es una gran ayuda.»

Más recientemente, en mayo de 2009, el éxito del programa ¡Juego justo! en Montreal le valió a Equitas el Premio Anne Greenup en la edición de ese año del Prix Québécois de la citoyenneté en la Asamblea Nacional en la Ciudad de Quebec. El Premio Anne Greenup reconoce las contribuciones en la lucha contra el racismo por parte de organizaciones sin ánimo de lucro.

Cómo aplicarlo a su caso

  • Se pueden enseñar con gran éxito lecciones importantes, como los derechos humanos, a través del humor y el juego.
  • Piense en la mejor forma de transmitir su mensaje a la audiencia a la que se dirige y, si es necesario, modifique su enfoque a fin de conseguir un mayor impacto.
  • Si dispone de una serie de actividades para cubrir necesidades del programa, asegúrese de que las actividades sean adecuadas para la audiencia a la que van destinadas. No todas las estrategias funcionan con todos los grupos objetivo.
  • Al igual que la comunidad Naciones Originarias de Canadá en Ma Mawi, Winnipeg, puede incluir contenidos culturales en los materiales del programa para aumentar su capacidad de comunicar con su audiencia; por ejemplo, Ma Mawi usó las similitudes entre los derechos humanos universales y los valores de las Naciones Originarias.

Maytree