Planificar

Turin, Italia

Porta Palazzo y el mercadillo de Balon

Città di Torino

September 22, 2011

La planificación participativa tiene como consecuencia la consecución del éxito en el mercado y una mayor integración de los barrios

En un sábado típico en la ciudad de Turín, 100.000 visitantes invaden Porta Palazzo, el mercadillo al aire libre más grande de Europa. Durante más de 150 años, este mercado que ha ido creciendo sin control ha sido el cuerno de la abundancia de calzado, ropa, artículos de menaje, juguetes y comida procedentes de toda Italia y todo el mundo.

Con más de mil comerciantes y 700 vendedores callejeros, Porta Palazzo es un centro comercial cuyas oportunidades han atraído siempre a los recién llegados a la ciudad. Esta asidua afluencia de nuevas comunidades culturales también convierte al mercado en un laboratorio urbano para la integración cultural. En 2000, casi el 20% de aquellos que viven y trabajan en el mercado habían nacido en el extranjero, en comparación con la media del 4% de la ciudad. Hoy en día, más de 45 nacionalidades viven en este vecindario urbano densamente poblado.

Una atracción única de Porta Palazzo es el mercadillo de Balon y su mezcla de vendedores registrados, formales e informales. Desde 1935, los inmigrantes en situación irregular han tenido el derecho a “intercambiar” artículos en el mercado gracias a una ordenanza municipal especial. Sin embargo, en 2001, ese derecho se suprimió temporalmente, y la relativa estabilidad y seguridad de la zona se vieron rápidamente deterioradas, lo cual amenazó a la vitalidad comercial del mercado y de todo el vecindario.,

Las hostilidades entre los grupos con licencia legal de vendedor frente a aquellos sin licencia empezaron a intensificarse, alimentando las tensiones entre distintas bandas. Las cuestiones relativas al espacio físico y al medio ambiente también exacerbaron las tensiones (el mercado generaba 15 toneladas de basura al día). Los funcionarios municipales reconocieron que era necesario intervenir.

Vivir, No Partir

La ciudad de Turín reconoció que se necesitaba un planteamiento multifacético para abordar con éxito la variedad de factores que amenazan la viabilidad social y comercial del mercadillo de Porta Palazzo. Afortunadamente, estaban bien equipados para avanzar con rapidez.

Desde 1998, Porta Palazzo había sido el foco de la gran estrategia de desarrollo económico de Turín, llamada “La Entrada”. Su mensaje global era el de convencer a los residentes de quedarse en el vecindario e invertir en el futuro del barrio a la vez que en su futuro personal, de ahí el lema del proyecto “Vivir, No Partir”.

Financiado inicialmente por la Unión Europea, el proyecto de Porta Palazzo identificó la calidad del espacio urbano como un incentivo para el desarrollo económico, así como los medios para resolver los altos niveles de desempleo y delincuencia locales. El desempleo en el barrio era del 12,8%, en comparación con el 6% del conjunto de la ciudad; además, los obstáculos para poder formar parte de la mano de obra formal empujaron a muchos inmigrantes a trabajos ilegales o irregulares, a menudo en el mercado diario del vecindario.

En 2002, el proyecto evolucionó derivando en una Agencia de Desarrollo Local que involucraba tanto a las instituciones públicas como a los socios privaos, así como a una amplia representación comunitaria.

Gracias al empleo de un modelo comunitario participativo, el proyecto incluyó la participación y el empoderamiento de vendedores sin licencia o “irregulares”. Esta decisión fue el resultado de un estudio que demostró que, a pesar de que las tensiones entre los vendedores con y sin licencia estaban en la raíz de muchos de los otros problemas sociales, de seguridad y de espacio, este grupo de 300 vendedores era una parte crucial de la economía local.

Resultados

Mediante un proceso deliberado y el compromiso de líderes formales e informales (incluido el teniente de alcalde de desarrollo económico y la policía municipal), el proyecto “Vivir, No Partir” de Porta Palazzo logró el reconocimiento de los vendedores “irregulares” y su inclusión en la nueva categoría legal de “no profesionales”. Como resultado, a estos vendedores se les asignó un espacio propio en el mercado.

El estatus legal formal y la protección que ello conllevó tuvieron como consecuencia el descenso inmediato del caos y los problemas en el mercado, ya que los vendedores empezaron a asumir mayor responsabilidad en las zonas asignadas.

A su vez, esto dio como resultado que los vendedores asumieron un mayor liderazgo, incluida una mayor cooperación con la policía municipal. Cada sábado, un grupo rotativo de vendedores asumió el papel de “Operadores de Servicios” para ayudar a controlar el interior del mercado con la supervisión de los puestos de los vendedores, el tránsito en las zonas y el pago de los trabajos de limpieza de las calles y de la vía pública.

Con la creación de la asociación VIVIBALON (un organismo colectivo creado para vincular a líderes informales de grupos objetivo), se estableció un foro formal para mantener a vendedores y comerciantes (más de 200 se afiliaron a la asociación) al día de las decisiones municipales. También creó un espacio común para compartir inquietudes y discutir cuestiones para prevenir conflictos. Diseñado como una asociación público-privada sin ánimo de lucro, el modelo era innovador para los estándares italianos; era la primera vez que esta estructura flexible se usaba para gestionar y aplicar un proyecto de regeneración.

La Dra. Luisa Avedano, del Ayuntamiento de Turín, concluyó que el proyecto “demostraba la necesidad de dedicar el tiempo pertinente al desarrollo de un nuevo proceso paso a paso, así como la importancia de un fuerte interés compartido entre los grupos de interés y el compromiso de las instituciones públicas para desarrollar enfoques participativos.”

El resultado global de esta iniciativa fue una cultura integrada de respeto y equidad entre los vendedores del mercadillo y un barrio revitalizado que volvía a atraer a turistas y visitantes de otras partes de la ciudad, con la generación de negocio para los vendedores, conformando una identidad positiva para el mercado y reconectando el vecindario con el tejido urbano de Turín.

Cómo aplicarlo a su caso

  • Asegúrese de que la inclusión social y la integración están presentes en todos los aspectos del desarrollo efectivo de la empresa, así como en la planificación del proyecto.
  • A la hora de establecer asociaciones de colaboración, investigue todas las posibles instituciones que podrían contribuir a su éxito, y no pase por alto a los actores fuera de lo común.
  • Garantice un acceso igualitario a los servicios: esta ha sido una de las principales políticas que han guiado el éxito de la estrategia de regeneración de Porta Palazzo en Turín.
  • Un enfoque participativo a menudo tiene un efecto dominó: el éxito en un área se extenderá a otros ámbitos problemáticos.

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