Aprender

Wellington, Nueva Zelanda

Salvando algo más que la brecha digital

El ordenador en casa

January 17, 2012

Utilizar las redes sociales para llegar y enseñar a personas refugiadas y a familias con ingresos bajos.

En la era de Facebook, Youtube y Skype, vivir sin acceso a Internet, por no decir sin un software de procesamiento de textos, puede suponer una barrera al disfrute de servicios y la exclusión de una parte importante de la cultura predominante.

Para familias de refugiados como los Philipos, de Birmania, quienes llegaron a Nueva Zelanda con pocas posesiones y conocimientos limitados de inglés, la brecha digital es incluso mayor.

Con el fin de salvar esta distancia, la organización neozelandesa sin ánimo de lucro Computers in Homes (Ordenadores en los hogares) o CIH puso en marcha un programa que proporciona ordenadores y formación a familias con bajos ingresos, adaptándose específicamente a las familias de refugiados y sus necesidades excepcionales. Computers in Homes reconoció una oportunidad que ofrecía el acceso a Internet y la tecnología informática básica como vía para obtener mejores resultados en la integración de niños inmigrantes y sus padres.

“Es fundamental que los niños de familias refugiadas se integren en el sistema educativo neozelandés”, afirma Di Das, coordinador nacional de Computers in Homes, “y que sus padres aprendan a ayudarles en su aprendizaje”.

Para la familia Philipo, que vivió en un campo de refugiados en Tailandia durante más de 15 años, el programa ha cambiado sus vidas.

“En Birmania no podía permitirme comprar ni una manzana… tener un ordenador en casa es como tener oro”, declara Christopher Philipo. “Somos muy afortunados de vivir en Nueva Zelanda”.

Un ordenador en casa

El programa para refugiados Computers in Homes se ofrece cada año a 90 familias de refugiados. Reciben 30 horas de formación básica en informática: cómo usar el correo electrónico, crear documentos de procesamiento de textos y navegar en la red. Al finalizar la formación, las familias reciben un ordenador que pueden llevarse a casa con acceso gratuito a Internet durante un año (y luego con tarifa subvencionada).

Lo más importante es que también se benefician de transporte gratuito, servicio de guardería, intérpretes y una persona de enlace que les visita en casa para ayudarles a que el curso de informática de 30 horas sea todo un éxito.

“Gracias a estos servicios desaparecen los obstáculos para asistir a la formación”, comenta Das. “No queremos que nadie se quede sin venir porque no dispone de coche o no tiene a nadie con quien dejar a los niños. “

En el caso de la familia Philipo, tanto el marido Christopher como su mujer Rosawanni participaron en un curso de CIH para Refugiados destinado a la comunidad birmana que se ha asentado en la ciudad de Porirua, 25 km al norte de Wellington. Además de un profesor, disponían de un intérprete para garantizar que todos entendían los conceptos. Al finalizar el curso, los participantes redactaron sus propios currículums en línea.

La familia Philipo está encantada con su nuevo ordenador. Los niños usan Internet para sus deberes y, por supuesto, también para jugar, mientras que la familia entera escucha las noticias de Birmania por la BBC en línea. Disponer de correo electrónico y de chat les permite estar en contacto con amigos y familiares en el extranjero de forma sencilla y económica. Christopher Philipo ha empezado a ampliar su educación y se ha apuntado a otro curso de informática en la escuela politécnica local.

“Gracias a todas las oportunidades que nos brinda Porirua, nuestra familia tiene un futuro brillante; tan pronto como domine el inglés me gustaría conseguir un trabajo en la industria informática, tal vez podría llegar a ser profesor de informática”.

Tienes correo

Más de 500 familias de refugiados de una multitud de países, incluyendo Colombia, Etiopía, Irak, Camboya, Somalia, Burundi y Afganistán, han pasado por el programa del CIH para Refugiados y han recibido un ordenador. El número de comunidades que ofrecen el programa también ha aumentado gracias a un “Kit de inicio” desarrollado por Computers in Homes.

Las escuelas han informado de un aumento de la comunicación entre padres refugiados y profesores. Los padres ahora son capaces no solo de interesarse por la educación de sus hijos, sino también de acceder a la comunidad en sentido amplio.

“Para muchos de los alumnos era la primera vez en su vida que entraban en contacto con un ordenador. Gracias también al curso de inglés, ahora estas familias son capaces de realizar búsquedas en Internet, comunicarse con sus familiares en otros países y usar un software básico de procesamiento de textos”, afirma Das.

“Crear una cultura informática y una experiencia de aprendizaje digital en casa ayuda a los niños a aumentar su competencia electrónica”, añade Das. “Logramos que los padres con ‘miedo a la técnica’ y que nunca antes han tocado un ordenador pasen de no saber nada a ser usuarios seguros de sí mismos”.

Éxito

El programa Computers in Homes para Refugiados forma parte de un programa más amplio nacido de un proyecto piloto dirigido por el 2020 Communications Trust (iniciado al principio por el Ayuntamiento de Wellington para mejorar la alfabetización digital), al reconocer que los niños de las escuelas de vecindarios con bajos ingresos tenían un acceso restringido a los ordenadores y a Internet en sus hogares.

En 2000, pusieron en marcha Computers in Homes para ayudar a las familias con mayor necesidad de uso de Internet, correo electrónico y conocimientos informáticos básicos en su día a día, así como para mejorar su rendimiento en la escuela y en el trabajo. A día de hoy, este programa insignia ha facilitado formación y ordenadores a más de 5.000 familias neozelandesas en todo el país.

El éxito del proyecto CIH original le hizo merecedor de una subvención del Ministerio de Educación, División de Educación de Personas Refugiadas con el fin de establecer y adaptar el programa CIH para Refugiados. No obstante, ambos programas tienen un objetivo similar: capacitar a las comunidades para lograr mayor éxito y que todos los habitantes de Nueva Zelanda participen de la corriente digital.

CIH para Refugiados opera a día de hoy en comunidades tanto grandes como pequeñas (como Auckland, Wellington, Christchurch y Nelson) y ofrece formación a pequeños grupos de organizaciones locales de inmigrantes, institutos y centros educativos comunitarios. CIH para Refugiados también recibe el apoyo de los Servicios de Migración Regionales, proveedores de formación locales, voluntarios comunitarios, como el Rotary Club, así como líderes comunitarios de etnias minoritarias que actúan como enlaces de las familias de refugiados.

Postdata: el terremoto

El terremoto sufrido en Christchurch en 2011 ha supuesto un revés para varias familias que se habían beneficiado del proyecto.

“El centro donde llevábamos a cabo la formación [en Christchurch] ha quedado derruido”, escribe Das, “afortunadamente sin pérdidas de vidas humanas, pero se han destruido las casas de muchos refugiados”.

Aunque todos los ordenadores de CIH Christchurch desaparecieron con el terremoto, la organización espera poder conseguir otros del sector empresarial. Por desgracia, muchas familias de refugiados tienen miedo de volver a Christchurch.

Cómo aplicarlo a su caso

  • A veces, las mayores barreras a la participación son de orden práctico. Complemente la calidad de los programas con servicios como cuidados infantiles y transporte gratuito.
  • Asóciese con otras agencias, grupos de voluntarios y escolares para llegar a la comunidad y satisfacer las necesidades locales.
  • ¿Su programa cuenta con una persona de enlace con la comunidad para ayudarle a determinar los intereses y necesidades locales y actuar como su portavoz en la comunidad?
  • Los modelos de programas inclusivos reúnen a los miembros de la familia y apoyan el aprendizaje intergeneracional.
  • Encuentre a proveedores locales que le ayuden a identificar ordenadores reciclados que todavía funcionen bien. ¡Reducirá la cantidad de residuos, ahorrará dinero y construirá una comunidad humanitaria!

Maytree